LA DOSIS

 Llevo nueve días escondiendo las pastillas bajo la lengua. 

Dicen que sin ellas recaigo; yo, en cambio, creo que con ellas vuelvo a quedarme ciego y dormido... como ausente.

Al dejar el tratamiento han regresado las voces. No me gritan. 

Me susurran. 

Me señalan la crueldad que los demás esconden detrás de cada sonrisa y me recuerdan todas las cuentas pendientes que debo arreglar.

Esta madrugada le ha tocado al enfermero del turno de noche. Ahora descansa bajo la vieja caldera del sótano.

Mañana iré a por la celadora de tarde y la encargada de conserjería. 

Debo darme prisa: en cuanto descubran que no me tomo la medicación, volverán a obligarme a olvidarlo todo.

Comentarios

Entradas populares