SOLUCIONES LEGALES
Era un hombre lobo de costumbres exquisitas; abogado de renombre, lector de clásicos y absolutamente incapaz de saltarse la más mínima norma . Había conseguido domesticar todos sus instintos... todos, salvo en la cama, donde el ardor amatorio le hacía perder los modales y, ocasionalmente, dejar algún arañazo que no figuraba en el Código Civil. Todas sus amantes acababan huyendo. Él, además de decepcionado, se quedaba con posibles demandas por daños y agresiones. Hasta que el bufete contrato a Vanessa. Dominadora, expeditiva y con una afición por los hombres sumisos que rozaba lo vocacional, escuchó una tarde su problema y dictó sentencia: —Tú, quietecito... Yo me encargo. Desde entonces, ella lo ata cada noche. Él ha recuperado la tranquilidad, sus amantes la integridad cutánea y el despacho la posibilidad de contratar una socia muy razonable. A veces, mientras Vanessa ajusta las correas, él piensa que ha encontrado a la mujer de s...