ALGO MÁS
No entiende en qué momento la noche tomó ese giro. Está completamente desnudo, encogido entre abrigos y zapatos, conteniendo la respiración cada vez que el suelo cruje al otro lado de la puerta. El armario, aunque amplio, parece que le asfixia mientras una percha vacía se le clava en la espalda. Huele a blusas femeninas y a tintorería. Hace apenas una hora reía. O bebía. O ambas cosas. Recuerda una música suave y tentadora, una mano que lo guiaba por un pasillo oscuro, una puerta cerrándose con prisa. Después, un ruido. Una voz masculina. Llaves en la cerradura. Y ahora esto. Y se vuelve a preguntar en qué momento las cosas empezaron a torcerse. Fuera, la voz se acerca. Cajones que se abren. Pasos lentos. Piensa en su casa. En su lado de la cama perfectamente hecho. En el vaso de agua que siempre deja en la mesilla. El pomo del armario vibra. Y ahora calcula que, para defender lo de la reunión de mañana y que " estábamos repasando el papeleo de...