NECESIDAD
Amanece. Abro la persiana y dejo que la luz entre lentamente en el dormitorio. Me estiro sobre el suelo de parqué, todavía cansada y somnolienta. Me acomodo sobre la alfombra, bostezo y miro el reloj de la mesilla. Toca comenzar otro día. Me levanto y camino hacia la ventana. El sol empieza a entrar con fuerza y siento cómo el calor de la mañana me despereza completamente. Hoy será un buen día, me digo. Antes de salir de la habitación, me detengo un instante y miro la estancia. Todo está en su sitio: la cama deshecha, el libro sobre la mesilla, las cortinas moviéndose suavemente. Sonrío. Solo hay una cosa que podría hacer este amanecer perfecto... solo una cosa... solo preciso un cuerpo al que poder asirme... ¡Estoy profundamente aburrida de ser una simple sombra!