HACERSE VISIBLE
Eligió el vestido azul porque su madre siempre decía que le iluminaba la cara. Se recogió el pelo, perfumó las muñecas y dejó una nota sobre el aparador del salón para que nadie se preocupara. Era el día grande de la fiesta. Luego subió a la habitación, se asomó al balcón, preparó la soga y se prometió sonreír antes de saltar. Con los últimos estertores, casi inmóvil, pudo escuchar los sollozos y lamentos que inundaban el jardín Por fin, después de tantos años, dejaba de ser invisible y se convertía, para todos, en la protagonista