INHALAR Y EXHALAR. EQUILIBRIO
La profesora de yoga me repetía que inhalese paz y exhalara todo aquello que me hacía daño... pero siempre me sentí incapaz de lograr la unión entre cuerpo, mente y espíritu, Hoy, en cambio, obedezco ciegamente. Noto cómo, de pronto, desaparecen el estrés, la rabia, las humillaciones de tantas momentos y las barbaridades que una tiene que aguantar de tanto descerebrado. Sonrío. Me relajo plenamente. Nunca había sentido una calma tan profunda. Abro los ojos, tomo otra aguja, esta vez de las grandes, y la clavo sin ninguna delicadeza sobre el cuerpo atado y amordazado de mi vecino del cuarto... el muy bocazas. Al fin he encontrado mi respiración consciente.