EL CAMPEONATO
Si pudiera, lo primero que haría sería quitarme la camisa y olvidarme de las sirenas. Sentir el tiempo sin medirlo. Después caminaría sin rumbo, dejando que la brisa me despeinara sin permiso y que el sol me calentara la nuca como cuando era niño y aún no había barrotes en mi calendario. Comería despacio. Sin bandejas de plástico. Sin contar pasos de vuelta. Me sentaría en una terraza cualquiera y brindaría por el simple hecho de ver pasar la vida sin muros. Y sí, quizás haría algo imprudente. No por dinero, ni por maldad... sólo para recordar que todavía puedo elegir. Pero el sábado por la noche volvería. Porque el domingo juego de portero en el partido final del campeonato de fútbol del centro. Y esos chicos llevan semanas entrenando duramente. Y no puedo fallarles otra vez... No, después de lo que pasó en el módulo de castigo.