TU JARDÍN
Alguien me lo dijo alguna vez... pero me hago tan mayor que ya no recuerdo ni los nombres de aquellos que sabiamente me aconsejaron. Lo que no he olvidado es el mensaje que me dejó: "prueba a plantar amor y recogerás amor ". Y así lo hice. Y en la locura de la entrega, decidí también -hace hoy justamente un año- sembrar unas palabras. No eran gran cosa: torpes vocablos juntados en imperfecta sintaxis ensombrecidos con la imperfección que siempre genera el miedo a ser observado. Aquel primer relato intentó colorear una página en blanco y me fui a dormir con la sensación de haber cometido una gran imprudencia. A la mañana siguiente, cuando regresé, las palabras ya no eran mías. A su alrededor había huellas diminutas, como si los ojos de los lectores hubiesen regado sus raíces para darle vida a nuevas historias. Así comenzó el jardín. Cada día planté una historia nueva: algunas crecieron como enredaderas salvajes; otras fueron tímidas, casi subterráneas; otras, -...