DESCUBRIENDO EL AMOR
Hoy la he mirado. Me he fijado en ella. Estaba distinta. Ya no era mi niña.... pero es mi niña... Son apenas veinte años. Me ha producido un cierto desasosiego pese a su indudable hermosura. La he observado desde fuera, con una mezcla extraña de ternura y vértigo. Y he apreciado lo que nacía en ella. Sé que eso que empieza parece pequeño —miradas largas, silencios torpes, sonrisas que se escapan—, pero también sé que ahí dentro todo arde como si fuera la única vez, el único momento, la única razón. Me sorprende la intensidad, la fe absoluta en cada gesto, la forma en que el mundo se reduce a una sola persona. Y aunque reconozco la fragilidad de ese sentimiento, no lo subestimo: recuerdo que, alguna vez, hace ya tanto que me cuesta incluso recordarlo, también mi corazón tembló de forma semejante y me sentí que podía acariciar el cielo... Y entonces me doy cuenta de que algo va a cambiar para siempre... algo en ella nace y asoma... ahora comenzará ese infinito peregrinaje en ...