DESGRACIAS
En el pueblo todos lo conocen. Intentan eludirlo. Parece que camina arrastrando a la tristeza y a la penuria infinita. Huraño, taciturno, en ocasiones grosero, afligido y encorvado, arrastra los pies por las aceras desnudas en el frío otoño de la sierra hasta llegar al solitario roble donde encontraron a su hija colgada de una soga hace ya muchos años. Después vino la desesperación absoluta. Cuando su hijo pequeño se ahogó en el solitario arenal. La tragedia crecía como si el destino quisiera maldecir a aquella familia Finalmente, llegó el voraz incendio que asoló la propiedad donde residían y en la que pereció su mujer aquel día imposible de olvidar. Nada volvió a ser igual... y nadie nunca entendió la razón de tanto dolor... Por eso todos lo eludían, escapaban de su lado... acaso también porque nadie entendió que el siempre acabase encontrando los cadáveres de los suyos.