LA VERDADERA PALABRA
Llevaba toda la vida robando palabras a la inspiración y a la liturgia de la escritura. Enfilando oraciones para crear atmósferas plenas de emoción y sentimiento. Toda una vida haciendo del verbo su razón de ser. Pero aquella noche, cuando el silencio y la ausencia necesitaban de adjetivos que llenasen tanto vacío, cuando necesitó una única palabra para no perderlo todo, el maldito destino le cercenó toda esperanza y lo abandono hueco y desnudo del más mínimo ropaje. Y el folio, el papel inmenso y más solemne de su vida, permaneció en blanco. Y nunca un vacío dijo tanto...