TOMAR DECISIONES

 El temporal llevaba una semana encerrándolos en el campamento. El cansancio y el hambre habían erosionado y gastado profundamente el ánimo, y más de uno empezaba a hablar de abandonar la expedición. 

Clara no discutía nunca esas propuestas; ella simplemente tomaba las decisiones. Y todos sabían que había que acatarlas.

Esa noche sirvió el guiso en silencio. Cuando su hermano se acercó a por su ración, bajó la voz para preguntar como había conseguido la cena.

—Es la carne del que quiso marcharse ayer.

Él la miró un instante, sin atreverse a responder.

El silencio impregnó la sala y aquella noche nadie volvió a mencionar la idea de marcharse.

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