EL VALOR DE LA PRENSA
Otros asomaban tatuajes de extrañas formas y animales exóticos...el tenía letras en la piel.
En los brazos, en el pecho, en el cuello.
Tinta negra, titulares rotos, palabras que aparecían cada mañana como si alguien se las hubiera escrito a golpes.
Había quien creía que eran manías personales o simplemente aficiones ocultas por la lectura, por esos periódicos que recogía en todos lados y que parecían apasionarle.
Pero él nunca había leído un periódico completo. Acaso algún anuncio, alguna hoja de deportes o alguna llamativa nueva de sucesos
Eso si. Aquellas páginas eran sus compañeras habituales cuando a las cinco de la madrugada entraba en aquella fábrica por un mísero sueldo y un frío gélido que atravesaba la ropa. Eran las páginas que se colocaba por debajo de la camisa y pantalones y en el interior de sus raídas botas para no tener que morir helado.
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