EMPATÍA

 Llevo horas escuchando que la empresa atraviesa un momento difícil. 

Que habrá despidos inevitables. 

Qué pena, murmuran todos. Unos están nerviosos y acuden continuamente a la máquina de café. 

Otros sonríen irónicamente y sufren la angustia de forma callada.

Hay una empatía general ante el desconocimiento de lo que va a suceder. Por primera vez, parecemos un grupo verdaderamente cohesionado. 

Con unos y con otros muestro mi inquietud y mi desánimo.

Naturalmente yo también bajo la cabeza. 

No conviene que sepan que el Excel con los nombres de los despedidos ya se lo entregué al gerente ayer.

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