NUESTRO PAPEL
Todo debía ser como estaba planeado. Simplemente cenar, cada cual cumpliendo su función. Todos teníamos un papel en la vida.
La feria estaba a punto de cerrar cuando ella señaló la rueda iluminada. Dijo que le daban miedo las alturas, pero no pudimos evitar la tentación de subir.
Yo fingí calma mientras el asiento se elevaba y la ciudad se volvía un puñado de luces lejanas. En la cima, el mundo se quedó en silencio un segundo, como si dudara. Entonces el viento le movió el cabello y ella rió, y en ese instante cuando la noria se detuvo de golpe, suspendida sobre lo alto, mientras las luces parpadeaban y los murmullos crecían, yo hice lo que nunca hago.
Cogí su cara y la besé... la besé antes de que todo cambiara. La besé con dulzura para mantener el mundo en pausa, para agarrarme a su pureza, para cerciorarme de que aun había esperanza.
Ella cerró los ojos satisfecha y bajo la cabeza sobre mi hombro...
Parecía tan hermoso... solo los gritos de la multitud cuando la vieron caer rota entre el gris asfalto rompieron aquel hermoso momento.
¡Qué escandalosa es la gente!
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