NOCTURNIDAD
Trabajo cuando la casa se queda en silencio absoluto. Elijo habitaciones pequeñas, donde los sueños pesan más. Me deslizo sin ruido y espero.
No busco hacer daño.
Solo acerco el rostro al borde del colchón y escucho. A veces murmuran, a veces lloran en voz baja. Recojo esos sonidos como quien guarda secretos.
Dicen que no existo... Pero cada noche, cuando alguien se despierta sin saber por qué, soy yo quien acaba de marcharse.
Comentarios
Publicar un comentario