ELEGIR

 La verdad es que soy muy enamoradizo. Siempre lo he sido.

He escrito poemas a unos ojos escondidos entre la multitud que se agolpaba en el autobús, a una sonrisa fugaz en la cola de una panadería y hasta a una desconocida que me sonrió en la consulta del médico una tarde de lluvia. Y cuando el desencuentro llegaba... que siempre llegaba... se desataba aun más la creación epistolar naciendo obras sublimes que surgían con facilidad como alimentadas por la pena.

Gracias a ello, mi obra se ha multiplicado hasta ocupar varias estanterías.

Pero el amor... infeliz de mi... ha decidido jugarme una mala pasada.

Hace tres años que estoy enamorado de ella.

Tres años sin fijarme en otra mujer. Tres años convencido de que es perfecta.

Y, sin embargo, desde entonces no he escrito ni un solo verso.

Los cuadernos se acumulan vacíos. Las páginas siguen intactas. 

Mi musa, al parecer, ha decidido declararse en huelga precisamente ahora que he encontrado a la mujer de mi vida.

A veces la observo mientras lee en el sofá y me asalta un pensamiento vergonzoso... tan indigno que incluso me cuesta verbalizarlo: que siga queriéndome para siempre.

Porque, si esto dura muchos años más, me temo que tendré que elegir entre quedarme con la mujer perfecta o volver a tener una carrera literaria.

Comentarios

Entradas populares