BÚSQUEDA

 Se fue de casa porque quería otra vida, no tenía ningún apego a los suyos. Desapareció...sin despedidas ni explicaciones. 

Simplemente un día cerró la puerta desde fuera y dejó que el mundo lo tragara.

Pero ahora, desde hace dos meses, vuelve cada noche a su antiguo barrio, como si nunca se hubiera ido del todo. 

Empapela las farolas con su propio rostro, una y otra vez, con una insistencia casi rabiosa. 

Porque estaba harto de los suyos y de su vida pero no está dispuesto a aceptar que dejen de buscarlo. 

El olvido es demasiado ingrato y él no se merece eso.

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