HOY ES EL DÍA

 Hace ya bastantes días que llegué y sigue aumentando mi fascinación por él..

No lo voy a negar. Al principio pensé que era uno de esos flechazos tan habituales en mi. Esos que me duran una mala tarde o acaso, como mucho, una larga noche... Y es que siempre fui demasiado enamoradiza.

Pero esto es muy distinto... además, enseguida me pude asegurar, que la admiración es mutua. 

El me desea, me anhela, me venera, y retrasa nuestros encuentros. Lleva tres semanas posponiendo mi turno. Siempre encuentra una excusa, otro caso más urgente, otro informe que revisar. Yo finjo no darme cuenta, pero sé que prolonga estos encuentros silenciosos porque ninguno de los dos quiere despedirse.

 Y lo veo entrar cada mañana con la misma calma y con esa prestancia que lo convierte en el hombre ideal. Me regala una sonrisa antes de ajustarse los guantes, luego vuelve a mirarme mientras prepara el instrumental y acaricia el bisturí con la delicadeza de un violinista antes del primer acorde. 

Me fascina la agilidad de sus manos, la paciencia con la que observa cada detalle, la precisión en la ejecución de su trabajo.

Hoy tendré que pedírselo. Hoy debe suceder.... Los dos lo deseamos. No puede seguir retrasándolo. 

Al caer la noche tendrá que hacer aquello para lo que lo llamaron hace tres semanas: practicar la autopsia a mi cadáver.


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