PERIÓDICOS

 Cada mañana el mismo ritual. Los periódicos abiertos enseñando la realidad y el contraste terrible de la vida diaria telegrafiada.
Siempre llenando la estancia con guerras, dimisiones, incendios, mercados en caída y fotografías de rostros serios atrapados en tinta gris.  

Hoy he preferido tapar la cara de ese presidente que se empeña en esclavizar el destino de toda la humanidad. 
Sobre la página de cultura y ciencia, una línea espesa de pintura roja convertía la entrevista en una herida, como si llorar fuese lo único que podemos mostrar.

Las huellas de unas botas atraviesan la sección internacional como si alguien hubiera querido aplastar las palabras.

Hay en todo este espectáculo casi un acto sublime de desesperación, algo parecido a un grito de rabia contra el mundo que vivimos. 

Finalmente recojo todos los diarios sucios del suelo. Los doblo y dejo la estancia vacía. 

Mañana tocará abrir de nuevo la vida sobre el suelo antes de colocar los botes de pintura y las brochas.  


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