DARSE CUENTA
Creen que no me doy cuenta. Que no sé lo que están haciendo. Creen que soy ajeno a lo que sucede. Estoy seguro que incluso hablan, en ocasiones, de cuanto duraré.
Primero fueron las fotografías. Esas que fueron relegando a un segundo plano en los marcos que están sobre la mesa del salón. Luego vino la necesidad de que me pasase a la habitación de invitados... que el acceso a la puerta de la calle y del cuarto de baño era sin barreras y así me facilitaban la vida por mis dificultades en el movimiento.
Después llegaron las restricciones en el uso de la sal, en el consumo de chocolate, en la negación de mi copita de vino... Siempre había la justificación de un médico.
Y ahora oigo, cuando creen que estoy dormido en el porche, como cuchichean sobre la venta de las propiedades cuando yo desaparezca.
Creen que no me doy cuenta.. Y ellos tampoco se han percatado que el zumo de melocotón que toman todas las mañanas tiene un leve sabor más ácido desde que añado el raticida que tenía guardado en el almacén de las herramientas... Veremos quien se da cuenta antes....
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