HABLARLE

 No sé por dónde empezar. 

Solo quiero algo discreto. Entiendo que esto es un negocio. Que insisten mucho en el valor emotivo vinculado a la calidad.

Comprendo que debo tomar una decisión. El tiempo apremia. Tampoco es que esto pueda demorarse. Para todo hay unos plazos.

El vendedor me mira mientras yo, absorto, paso los ojos de las mármol a las de rica madera, de las de elegante cristal a las de fina porcelana.  Las hay de todos los tamaños, con cierres herméticos, con placas adheridas, con soportes elegantes, con sobrios enganches de metal... 

Pero no sé que hacer. En  mi mente solo hay una idea: que sea lo suficientemente válida para esconderla bien, en un rincón de la casa donde nadie la vea... donde pase desapercibida.


Donde aún pueda hablarle todos los días a sus cenizas sin que parezca una locura... Porque yo solo quiero poder hablarle.... y hablarle

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