EJECUCIÓN
No sabe si será capaz de matarla. Desde que la vió la primera vez en la sesión retransmitida de aquel juicio tan mediático quedó prendido de ella para siempre. Al principio, no puede negarlo, fue simplemente una atracción física. Luego, mientras pasaban los días en el corredor de la muerte, la fue observando en las cámaras de video vigilancia que custodian las celdas. Hasta tuvo la oportunidad de charlar con ella en diversas ocasiones y eso significó un profundo enamoramiento que le dejó completamente enganchado.
Ahora debe inyectarle por vía intravenosa y de manera continua una cantidad progresiva de diversos fármacos combinados, que le producirán, sucesivamente, inconsciencia, parálisis respiratoria y paro cardíaco con el fin de provocarle un rápido fallecimiento.
Sabe que no queda otro remedio. Es la única solución. Está todo decidido y no se puede luchar contra lo que dicta la vida. Para algo es el verdugo. Una última ejecución antes de su retiro.
Por eso está sentado en la mesa de su despacho con la pluma cargada con la mezcla de tiopental sódico, pentobarbital y midazolam.
Levanta su camisa y hunde la pluma en su abdomen. Serán solo unos minutos. Mientras tanto piensa en alguien que le sustituya y también se enamore de ella para poder alargarle la vida. Es tan hermosa.
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