ESCONDITE

 Le saludo. 

Le sonrío. 

Hoy ha sido fácil encontrarlo.

Jugar al escondite siempre fue nuestro juego favorito. 

Aunque hoy no me apetecía. Estaba enfadado con él. Fue papá quien insistió en que debía perdonarlo: "Eres el hermano mayor; tienes que dar ejemplo". Al final cedí.

Lo encontré enseguida. Apenas tuve que buscar

Le saludo desde el otro lado del cristal. 

La cocina nueva donde trabaja papá es enorme. 

Él, ahora, me mira con los ojos muy abiertos y golpea la puerta con las dos manos, como cuando quiere que vuelva a contar.

Yo también cumplo mi promesa. Prometí que se la devolvería por sacarme de mis casillas. 

Por eso mantengo el horno bien cerrado… y subo un poco más la temperatura mientras él sigue abriendo aun más los ojos.

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