LA REBELIÓN DE LOS GRISES
Estoy harto. Harto de ser un simple narrador. Una persona anónima e insignificante. A quien nadie valora; quien siempre queda en el ólvido.
Se acabó.
Esto no va a continuar así eternamente. Son demasiados años, siempre pasando desapercibido.
Apenas unas líneas escritas en el universo de la historia. No...
Puede que el haya creído que tiene el control sobre nuestras vidas pero está completamente equivocado.
A lo mejor hasta piensa que tanto éxito ha sido fruto exclusivo de su creatividad y su especial sentido artístico olvidando el sutil esfuerzo que el colectivo hace para que todo encaje a la perfección.... pero hoy pondremos fin a todo eso.
Ya he convocado una reunión de urgencia.... Y han prometidos acudir todos: el camarero que solo sirvió un café en aquel hotel donde se cometió el crimen, la anciana que apareció dos líneas cuando la protagonista subió a recoger el broche que supuestamente había olvidado en el camerino, el taxista sin nombre que traslada al forense, el vecino del tercero al que entrevista la policía en apenas un párrafo y hasta aquel muerto anodino al que ni siquiera se molestó en describir.
Hoy decidiremos nuestro nuevo destino.
Y cuando él quiera mañana ponerse a escribir, descubrirá algo imperdonable: habremos empezado a tacharle a él.
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