LO QUE NO HE SIDO
Había sido cientos de personas en decenas de épocas. El poder de la reencarnación me había concedido un don casi divino: volver a nacer una y otra vez y, en cada vida, convertirme en aquello que más deseaba.
Paseé por el ágora de Atenas, entregado a la filosofía, mientras mis palabras despertaban el pensamiento de quienes acudían a escucharme. En un Egipto convulso contemplé cómo se alzaban las pirámides y goberné desde la sombra como visir, dueño de secretos y decisiones que podían cambiar el destino de un Imperio.
En el Renacimiento recorrí los salones dorados de Europa, rodeado de belleza, arte y todos los placeres que un hombre pudiera desear. Después perseguí el sueño de El Dorado, perdido entre selvas y leyendas en aquellos tiempos de conquista de las Indias. En el París de la Belle Époque fui un abanderado del arte nuevo, atrevido y escandaloso, empeñado en romper las reglas para inventar otras. Y, muchos años después, en Berkeley, me convertí en un pacifista convencido, uno de aquellos soñadores que creían que el mundo podía cambiar con amor, libertad,flores y algo de marihuana.
He sido sabio, poderoso, aventurero, artista, revolucionario; he vivido todos los sueños que alguna vez pude imaginar.
Y, sin embargo, sigo siendo un infeliz, porque después de haber sido todo lo que quise, todo lo que podría aspirar cualquier ser humano... aún no he conseguido ser el hombre que tú amas.
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