SIN LUZ
Cuando regresó la luz, todos aplaudieron, entusiasmados, y un vibrante y ensordecedor eco se hizo dueño de la madrugada.
La televisión volvió a emitir las mismas noticias viejas, los móviles revivieron con sus notificaciones urgentes y todos corrieron a enchufar lo que fuera, por si acaso volvíamos a las tinieblas.
Él, en cambio, se quedó quieto. Durante el apagón, el inmenso apagón, había descubierto algo extraño y difícil de encontrar: el silencio, las ausencias, la soledad.
Y le había gustado... Le había gustado mucho.
Miró el interruptor. Reflexionó un instante. Y, sin pensarlo mucho, volvió a apagar la luz.
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