AMPLIAR EL AMOR

 Durante años intentó demostrarle que la amaba más que nadie.

Le escribió poemas, le enviaba flores al trabajo, aprendió a cocinar sus platos favoritos y convirtió cualquier fin de semana en una escapada romántica. Pero ella siempre parecía necesitar una prueba más.

Hasta que un día le pidió un último deseo.

Y él, enamorado hasta la última consecuencia, aceptó.

Ahora la mira sonreír mientras, tumbados en la cama, ella le susurra al oído:

—No hay nadie como tú... Nadie... ¡qué noche!

Él quiere creerla.

De verdad que quiere creerla.

Pero mientras contempla al desnudo fortachón del gimnasio que le acaricia suavemente la espalda mientras los tres intentan acomodarse entre las sabanas, piensa que quizá aquella frase de "hacer aun más grande nuestra relación" tenía un significado bastante distinto del que él había imaginado.

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