OTRO CAMINO

No la llamaré más. Borraré su número para que crea que la he olvidado. Incluso fingiré que ya no recuerdo el color de sus ojos.

Cambiaré de turno para no cruzarme con sus compañeras de trabajo. Dejaré de preguntarle por su gato, por su madre, por los libros que lee o por ese cuadro que tanto admiraba.

No volveré a escribirle ni a llenar su buzón de notas y regalos.

Todos creen que estoy destrozado desde que me denunció por acoso. Yo solo bajo la cabeza. 

No entienden que he decidido seguir otro camino.

Ahora voy a centrarme exclusivamente en la reforma de la casa.

Nadie comprende por qué estoy gastando una fortuna en acondicionar el sótano.

Ella tampoco lo entenderá cuando se despierte allí encerrada.

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