EL SUEÑO
Me gusta soñar que soy bombero: subir a las azoteas, conducir el camión y trepar por la escalera mientras rescato a personas y animales y la calle estalla en aplausos.
En ocasiones prefiero soñar que soy médico y que curo enfermedades imposibles y que mis pacientes me reciben con una sonrisa de profundo agradecimiento.
A veces soy atleta y rompo todos los récords mientras el estadio entero corea mi nombre.
También quiero soñar con mis amigos, cuando vencemos a los de sexto en la final de la liga del colegio... y, sobre todo, me encanta soñar con esos ojos alegres y el pelo rizado de Noa, mi nueva compañera de pupitre.
Pero, en realidad, el sueño que más se repite, casi permanentemente todas las noches, es mucho más sencillo: que papá abre la puerta, sonríe… y mamá no tiene miedo.
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