PODERES
Lo he educado desde el principio como debía. Como educaron a su padre. Con valores tradicionales, disciplina y principios. Como un buen granjero de Kansas.
No he escatimado esfuerzos.
He acumulado kriptonita suficiente para acercársela poco a poco, aumentando progresivamente su tolerancia a esa terrible debilidad. Ha acudido puntualmente a sus revisiones mensuales con el oculista para que su visión de rayos X pudiera desarrollarse como es debido.
Desde que era un retoño lo apunté a actividades aéreas: paracaidismo, ala delta, salto desde avionetas... Todo con la esperanza de que fortaleciera su capacidad de vuelo.
Pero nada.
Por más que lo intento mi hijo sigue teniendo querencia por las telarañas, por subirse a las paredes y una extraña atracción por los arácnidos
Está claro que algo salió mal... Bueno quizás aquel desliz... pero solo fue una noche...
Ahora debo encontrar la manera de explicarle a mi marido, Superman, que aquello que ocurrió con Spiderman no tuvo ninguna importancia... Que fue algo pasajero.
Un error de juventud.
Y que, al fin y al cabo, lo importante no es quién es el padre...
Sino que el niño tenga poderes.
Comentarios
Publicar un comentario