DESERTAR
Llevaba días pensando en irse.
No por miedo a morir. Eso ya lo había aceptado hacía tiempo.
Lo que no podía soportar era seguir apretando el gatillo y escuchar, después, el mismo silencio incómodo en su propia cabeza.
Esa noche dejó el fusil en el suelo y dio un paso hacia la oscuridad.
Fue el primer disparo de toda la guerra que realmente eligió no hacer.
Comentarios
Publicar un comentario