NUEVOS PRINCIPIOS
Han pasado veinte años. Toda una vida.
Ahora estoy incorporado a la sociedad. Soy feliz en esta fábrica donde me encargo de la máquina de embotellar.
Todos me sonríen. Nada es como antes.
No existe ningún motivo para que vuelva a suceder.
Ahora todo es correcto. Incluso al acabar la jornada tomo unas cañas con los compañeros.
Y ayer me invitaron a acompañarlos al fútbol el domingo.
Todo es perfecto.
Por eso no entiendo que hago yendo para casa con mi jefe amordazado y atado en el maletero.
Yo ya no soy el de antes. No pierdo los estribos. Sé controlar las situaciones. Tengo nuevos y sanos principios.
Pero este cabrón me miró mal hoy cuando llegué cinco minutos tarde. Y solo se había retrasado el autobús por culpa de las obras en los nuevos accesos.
Tengo que tranquilizarme. No volveré a ser el de antes. No pienso volver a manchar mis manos de sangre.
He decidido tirarlo al acantilado con una piedra atada al cuello... y que intente nadar
Comentarios
Publicar un comentario