MÁS QUE DESEO

Lo observo con atención mientras corre detrás del balón y golpea suavemente la pelota, enviándola hacia la portería.

Lo observo y, por primera vez, tengo la sensación de que está ocurriendo algo distinto de la pasión.

Algo nuevo. Algo que nunca imaginé que pudiera suceder. Algo especial.

Sudoroso, se vuelve hacia mí y nuestras miradas se encuentran.

Ya no me queda la menor duda: le gusto. Y no un poco. Le gusto mucho... muchísimo.

Sus ojos recorren mi cuerpo con un deseo casi impaciente, como si quisiera atraparme y retenerme para siempre en su retina.

Los niños lo llaman y él vuelve a girarse, concentrando de nuevo toda su atención en el partido.

Grita, entusiasmado, animándolos a chutar. Ha hecho muy buenas migas con ellos.

Parece que llevara toda la vida a su lado... como si fueran sus propios hijos.

Sin duda, lo nuestro ya no es solo deseo. Hay algo más. Algo que empieza a echar raíces. Creo que está naciendo algo profundo.

Una querencia especial.

Solo queda un pequeño problema. Es cierto que no tiene demasiada importancia... pero habrá que afrontarlo.

Ya lo hice en otras ocasiones.

Tendré que encontrar la manera de que su verdadera  mujer y sus hijos  desaparezcan.


 

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