LA CASA DE MUÑECAS
La encontré en una tienda de segunda mano. Era una casa diminuta, con cortinas de tela y una luz que todavía funcionaba.
Al principio me hizo gracia. El hombre del salón llevaba mi misma bata. La mujer de la cocina tenía la cicatriz de mi madre. Incluso había un perro viejo tumbado junto a la puerta, idéntico al que enterramos hace años.
Pensé que era una coincidencia.
Hasta que una mañana descubrí una habitación nueva.
Y dentro, una figura minúscula con un extraño parecido que enseguida reconocí y sosteniendo una casa de muñecas exactamente igual a la mía.
Comentarios
Publicar un comentario