PROTAGONISTA
Era el policía al que nadie quería cerca... hasta que un caso se volvía imposible. Entonces siempre e irremediablemente sonaba su teléfono.
Mentía cuando convenía, intimidaba mejor que interrogaba, seducía con la misma facilidad con la que traicionaba una promesa y trataba el reglamento como una simple sugerencia. Misógeno, bebedor, violento y vengativo, tenía más defectos que medallas, pero siempre acababa llegando con la verdad entre las manos.
Lo peor no era lo que hacía.
Lo peor era que empezaba a detestarse por hacerlo.
Estaba cansado de vivir dentro de un hombre tan mezquino, tan cínico, tan ruin, tan miserable....
Y quizá por eso, al cerrar esa página, el autor tomó una decisión irrevocable: había llegado la hora de abandonar para siempre a su personaje, aunque la saga policíaca siguiera siendo un auténtico best seller.
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