ELEGIR EL AMOR

 Mamá decía que los hombres atractivos nunca traían amor, solo ofrecían jaulas más caras de mantener.
Pero también me prohibió, de forma muy tajante, volver a mirar al repartidor que me sonreía desde la bicicleta sudada todos los días
—No vas a mezclar nuestra sangre con la chusma.

Y yo, obediente, le hice caso.

Después llegaron los apellidos importantes, las copas de cristal, los viajes, los hombres que besaban la mano mientras aprendían a vaciarme los bolsillos y la vida. Uno se quedó con la casa de la playa, otro con las joyas, otro con los años más hermosos de mi cuerpo.

Ahora envejezco triste y sola en un piso demasiado grande, rodeada de muebles cubiertos con sábanas, y a veces creo escuchar una bicicleta detenerse bajo mi ventana.

Nunca he sabido si lo que perdí fue el amor o la única forma de pobreza que podía haberme salvado de mi lujosa prisión.

Comentarios

Entradas populares