TIEMPO PARA AMAR

 Creo que cada día está un poco más cerca de quererme como yo lo quiero.

Lo noto en su mirada... y también en sus gestos, en esa extraña forma que tiene ahora de murmurar mi nombre.

Ha sido una tarea difícil. Conquistarle no fue fácil. Pero yo sabía que, tarde o temprano, acabaría rindiéndose a mis encantos, a mi entrega, a mi devoción por él... y a todas las renuncias que he hecho por conseguir que fuera mío.

Ha merecido la pena esperar.

Todo un año atado en el sótano de casa y, por fin, hoy he empezado a notar un cambio.

Ya no me grita cuando le quito la mordaza para darle de comer.

Incluso parece aceptar con cierta calma mi presencia.

Si las cosas siguen así, quizá mañana dé un paso más.

Tal vez opte por quitarle los grilletes de los pies.

No quiero precipitarme.

Después de todo, el amor necesita su tiempo.

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