OBEDIENTES
Nos gusta tumbarnos al sol de la tarde, justo donde la luz se cuela por las tejas y dibuja cuadrados perfectos en el porche. Allí el tiempo enmudece lento y sosegado mientras nos dedicamos a esas pequeñas rutinas que parecen no tener importancia: cerrar los ojos y soñar, observar en silencio, rozarnos apenas como si no quisiéramos que nadie lo notara.
Desde el sofá, ellos nos miran con una ternura que a veces incomoda. Sus voces bajan de volumen cuando creen que dormimos, como si respetaran un misterio que no alcanzan a comprender del todo. Hablan de lo bien que nos hemos adaptado, de lo tranquilos que somos, de lo afortunados que han sido al acogernos. No es fácil adoptar dos seres descarriados y abandonados.
A veces jugamos con esa idea. Fingimos torpeza, mostramos distracción, asomamos incluso ese leve desinterés que esperan de nosotros. Pero en cuanto apartan la vista, intercambiamos una mirada cómplice, breve, precisa. Entonces todo cobra sentido otra vez.
Cuando se acercan cumplimos obedientemente. Somos educados y correctos, cumplimos las órdenes e intentamos que se sientan orgullosos de nosotros. Nos movemos por la casa con soltura, midiendo cada gesto, cada sonido. Sabemos cuándo acercarnos, cuándo retirarnos, cuándo observar sin ser vistos. Hay habitaciones que ya son nuestras, lugares donde el aire parece más denso, más cercano a lo que realmente somos.
Por las noches, cuando la casa se queda en silencio y la respiración de ellos se vuelve profunda, nos gusta recorrer los pasillos sin prisa. A veces nos detenemos frente al espejo del recibidor. Nos miramos largo rato, como si intentáramos recordar algo importante que se nos escapa por poco.
No siempre es fácil. Hay impulsos que cuesta contener. Pero hasta ahora todo ha ido bien. Ellos siguen confiando, siguen creyendo.
Y nosotros seguimos aquí, perfeccionando cada día un poco más nuestro papel, esperando sin prisa el momento adecuado… el momento en que ya no tengamos que fingir que somos sus mascotas y que podamos hacernos dueños de todo.
Comentarios
Publicar un comentario