BELLEZA

Desde que abrió los ojos al mundo, buscó la belleza como otros buscan el aire. 

De niño perseguía mariposas, admiraba las flores, quería escalar el arco iris. 

De joven ascendía cumbres solo para ver amaneceres que nadie más admiraba. 

Un día, convencido de que la verdadera hermosura solo podía contemplarse desde el cielo, subió a lo alto del campanario de la iglesia, abrió los brazos y se arrojó creyendo que bastaba desear para volar.

Durante unos segundos fue libre, ligero, radiante y los ojos se le llenaron de hermosura hasta desbordarse.

El disparo llegó rápido.

El cazador, anonadado y sorprendido, solo pudo murmurar que nunca había visto una pieza con una sonrisa tan llena de belleza.

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