UN DESEO
Las luces de Navidad parpadeaban. La calle estaba hermosa y radiante. La noche se iluminaba preñada de esplendor. Por un momento, parecían una pareja de enamorados completamente feliz.
—Pide un deseo —susurró ella.
—Que deje de llover —respondió él sonriendole con furtivo deseo.
—No... bobo... uno de verdad.
—Que no me sigan —respondió inquieto, mirando entre la multitud.
Ella le miró apasionadamente mientras le acariciaba el pelo y le besaba dulcemente en la mejilla.
Después regresaron al psiquiátrico. Ella, antes de entregarlo a las enfermeras, le volvió a sonreír con infinita ternura mientras él observaba inquieto a todas partes de forma esquiva y difusa.
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