DE PADRE A HIJO

 Es precioso. Lo acaricio. Tiernamente. Aprecio con entregada dulzura su curiosa figura y su pelaje que ya comienza a asomar. Es cierto que hoy coincide con la noche y la luna está hermosa y plena. 

Deberé enseñarle muchas cosas. Muchas... pero hay una vida entera por delante.

Miro también para su madre. Nunca pensé que me podría enamorar de ella. Cuando la conocí aquella noche paseando al lado de la frondosa arboleda que se levanta tras el parque debo reconocer que estaba desesperado. Pensé en ella de otra forma... pero la profundidad de sus ojos me dominó. Luego surgió la pasión, apurada y excesiva. Y tras aquella entrega carnal intensa quedamos prendados.

Nunca ha dudado de mi. Sé que me ama. Y me acaba de dar una nueva vida. Mi hijo... mi hijo.

Pero se que deberé explicarle en algún momento porque me escapo las noches de luna llena. Sobre todo ahora... por que él, como digno hijo de un hombre lobo, también vendrá a aullar conmigo.

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