LINDÍSIMOS
Al principio me llamó la atención su extraña dicción, la ausencia familiar, la inexistencia de un pasado. Pero poco a poco supuse que eso era una renuncia voluntaria de alguien que ha tenido malas experiencias. Por eso nunca llegué a insistir.
El nunca quiso hablar de sus orígenes, de donde venía, que lugar le acogió en la infancia... era una lástima ya que yo soy muy hogareña... pero esa carencia la compensaba sobradamente: era realmente encantador en todo. Especial. Único. Distinto.
Y desde luego ha hecho todo lo posible por conquistarme. Muy bien conquistada. Y ahora, ya me ves, casada, enamorada perdidamente y en el paritorio dando a luz a mellizos... y tras los últimos empujones, agarrando fuertemente su mano, los veo salir y comprendo definitivamente -mientras le miro y me sonríe de forma cómplice- por qué siempre evitaba hablar de sus orígenes
Absorta completamente la matrona, distingo con certeza como los niños tienen la piel con un leve brillo verdoso, en vez de orejas dos apéndices que asemejan antenas, y unos ojos inmensos y almendrados que parecen absorber la luz...
Realmente para ser marcianos son lindísimos...
Comentarios
Publicar un comentario