TREN SECRETO
Cuando dejaban de visitarme, simplemente borraba sus nombres del cuaderno. Así no dolía.
Luego invitaba a otro niño a ver “el tren secreto” en el túnel abandonado. Todos aceptaban, emocionados.
Mamá decía que la criatura del sótano tenía que comer.
Y yo siempre he sido muy buen hijo.
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