DECISIÓN FALLIDA

Aún respiraba bajo la tierra. Los tablones del ataúd crujían con cada movimiento, pero él confiaba plenamente en que todo acabaría pronto: lo del entierro había estado perfectamente planificado y seguramente su amigo Javier estaba haciendo ya, en estos mismos instantes, todo lo que correspondía y habían planeado. Eran, por encima de todo, amigos. Grandes amigos. Hermanos.

Debía de controlar sus nervios. Respirar con calma. No angustiarse. Sabía que todo esto ya lo había anticipado y todas las decisiones se habían analizado, meditado, sopesado y medido antes de acabar planificando todo con suma prudencia.

Contó los minutos, luego las horas. Unas sobre otras. Parecían infinitas.

Se aferró a la idea de que su amigo nunca le había fallado. Pronto -se repetía- se abrirá la tumba.

Al tercer día comenzó a tener muchas dudas y... pensó que acaso lo de cambiar el seguro de vida con el consejo de Javier no había sido una decisión tan adecuada... sobre todo sabiendo que el beneficiario era su amigo... y quizás no eran tan amigos....

Comentarios

Entradas populares