IMPORTANTE

 Se que solo debo accionar la palanca. Será un momento. Un momento y el drama se cumplirá. Un ritual que ya hemos realizado en otras ocasiones. Siempre ha sido un mero peón en el sistema. Un mísero ejecutor. La última pieza del proceso.

Una simple descarga. La silla metálica brillaba bajo la luz fría, con sus correas y su estructura imponente, como un recordatorio de que no hay vuelta atrás.

Está sentado, con las correas ajustadas con precisión clínica. Un técnico verifica los cables, otro revisa los paneles de control. La electricidad zumba suavemente antes de dispararse, un recordatorio de lo que está por venir.

El condenado cierra los ojos, respirando hondo, intentando concentrarse en otra cosa: un recuerdo, una canción olvidada. El sonido del zumbido aumenta. Nadie habla. Todos contienen la respiración, esperando el instante en que el tiempo se va a paralizar y el destino se cumplirá.

Solo debe accionar la palanca. Antes recuerda que se ha pasado los dos últimos días cambiando las conexiones para que la electricidad llegue a todos los lugares de la sala y todos, absolutamente todos, sientan lo mismo que el ejecutado. La misma descarga que acabará con la vida de la docena de personas que asisten y participan en la ejecución.

Al menos, por un día, se sentirá el actor más decisivo del proceso. Al menos... por un día será importante.


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