AMIGOS IMAGINARIOS
Habíamos quedado en que éramos solo amigos. Amigos invisibles que nos encontrábamos en la oscuridad de su habitación y que respetaríamos siempre su privacidad.
Y lo hemos hecho. Igual que él. Que ya no habla de nosotros delante de sus padres ni de sus compañeros en el colegio.
Han sido muchos años de complicidad y sincera relación.
Por eso ahora entiendo que nos esté mirando con esos ojos como platos... Comprendo que esté absorto y sorprendido... comprendo que el resto de niños de su clase estén asustados.
Lo entendemos. Pero no podíamos seguir permitiendo que ese idiota de Carlos le siguiera robando la merienda todos los días desde hace seis años... y que además le humillase y se riese de él constantemente...
Es cierto que no está bien que ahora esté desnudo, colgado de la alambrada y con un hilillo de sangre que le corre por las mejillas... pero el puñetero Carlos nos ha sacado de nuestras casillas... y la paciencia no es una de nuestras virtudes.
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