MIS AMIGOS

Son mis amigos. Ayer nos reímos hasta que nos dolieron los costados, las historias se entrelazaron entre vasos vacíos y humo de cigarrillos. Lo recuerdo todo: las bromas, los silencios cómplices, la sensación de evasión y fantasía.

Hoy prometo observarlos de nuevo, escuchar cada risa, cada gesto… pero esta vez sin beber, sin dejar que el alcohol me nuble la memoria. 

Quiero verlos con los ojos bien abiertos... porque sé que lo de ayer, lo de los aullidos, lo de los pelos erizados, lo de la ropa rasgada, lo de los cantos a la luna, lo de los gemidos intensos y, sobre todo, lo de los arañazos en mi espalda... fue solo fruto del exceso de alcohol.

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