HALLAZGO
Ya hacía tiempo que debía hacerlo. Desde que había muerto mamá era una tarea pendiente. Y ya habían transcurrido nueve meses.
Subí a ordenar el desván y fue entonces cuando encontré aquella vieja foto familiar.Me senté en el suelo para intentar reconocer a todos los que conformaban aquella estampa de un cumpleaños.
Fue entonces, tras identificar a los tíos, a mis padres, a la abuela Carmen, a mis primos, cuando el corazón me dio un vuelco: entre las sonrisas conocidas, había alguien que no recordaba… y lo peor, me estaba mirando directamente. Me estaba mirando a mi.
Parpadee tembloroso, angustiado, inquieto.
Decidí dejar la fotografía en el viejo baúl junto a las otras.
Y cuando aparté la mirada, noté que alguien respiraba detrás de mi. Sentí un aliento helado en la nuca y escuché mi propia voz decir desde la esquina: “Por fin me has encontrado.”
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