IMAGINAR

 Se encontraron frente al buffet, entre charlas de trabajos y matrimonios que habían sobrevivido a la rutina. Él, con corbata azul, perfectamente trajeado y una sonrisa cansada; ella, con un vestido que intentaba borrar los años y dos niños que tiraban de su falda.

No esperaba verte aquí… —dijo él, levantando la copa de vino como si fuera un escudo.
Yo tampoco… —respondió ella, ajustándose el collar que parecía demasiado caro para acallar su silencio.

Se rieron. Una risa amarga, llena de recuerdos que nunca habrían compartido con sus familias. Incómodos, se despidieron  mientras las luces parpadeaban y la nostalgia olía a ironía y a lo que nunca podría ser.

No volvieron a coincidir en toda la tarde.

Al anochecer, cada uno con su rutina, dejaron volar la imaginación. Aquella que les faltó, en su momento, para no tener que desearse eternamente en la ausencia.

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