BULLYING

 No voy a negar que la primera vez que lo vi me dió un poco de grima. Aquel cuerno que le salía de la frente, el color azul de su piel, el cuerpo peludo, las crines largas, las pezuñas inmensas y brillantes e incluso esa espesa baba que salía de su boca. 

Pero todo es acostumbrarse. Y Elvira, que ya pensaba que era imposible que criásemos a alguien, se encuentra mucho más satisfecha. Es otra mujer. Y tiene lo que siempre quiso. Alguien a quien criar.

Lo único que debo lograr ahora es que en colegio le dejen de hacer "bullying" llamándolo constantemente al chaval: "unicornio". 

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