CAMBIO DE NEGOCIO

Cerré el servicio de clarividencia un martes  de noviembre, sin ningún tipo de ceremonia. 

La gente ya no quiere saber verdades: solo solicitan atajos. 

Nadie quiere que le anticipe su vida, para eso ya tienen las redes sociales y la inteligencia artificial.

Ahora demandan invisibilidad por horas, memoria selectiva, la posibilidad de dormir sin soñar. 

Y yo solo ofrecía certezas, y las certezas no se recomiendan. 

Así que he cambiado el enfoque del negocio.

Más sutil y más actual.

Ahora prometo transformaciones pequeñas y cómodas... nada irreversible. 

Ser pez durante una tarde, cactus los domingos fríos de invierno, piedra pómez cuando te reclaman en el trabajo. 

No soluciono nada, pero todos salen más contentos. 

La verdad no vendía pero el alivio, incluso falso y estúpido, se agota enseguida.


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