NUESTRO JUEGO
Mamá dice que debo hacerlo igual que en las películas.
Primero cerrar la puerta de la habitación y mantener las luces apagadas; luego meterme rápidamente en cama, taparme con las mantas y las sábanas hasta la cabeza. Los ojos muy apretados, y cerrados, y pensar en que no soy capaz de escuchar nada porque me he vuelto invisible y es como si hubiese desaparecido...
Y entonces, cuando me despierte al día siguiente ya habrá pasado el peligro y podré disfrutar y jugar y todo volverá a la normalidad...
Mamá dice que es nuestro juego.
Que lo debemos hacer los viernes las noches que a papá le toca trabajar y que no puede estar en casa para defendernos...
Que debe ser así... y que ella también lo hará en su habitación...
Pero hoy, no sé la razón, no quería seguir jugando y me he saltado la norma.
No debía haberlo hecho.
Era cierto que iba a suceder una tragedia. Sabía que sucedería.
Al menos es lo que he notado al acercarme a la puerta de la habitación de mamá y escuchar sus gemidos... sus profundos gemidos...
Y lo peor es que no está papá para protegerla...
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