CONQUISTAR LA ESPECIE
Aprendí a imitar su rutina observándola con detalle: los gestos pequeños, las pausas antes de responder, la forma exacta de decir ciertas frases.
No fue difícil ocupar su lugar; lo difícil fue aprender a fallar.
La perfección despierta muchas sospechas. Esta es una especie muy rara.
Ahora pago facturas con retraso calculado, pierdo las llaves una vez por semana y me equivoco de pan a propósito.
Escucho aparentando no entender del todo, asiento en ocasiones cuando no corresponde, abrazo con la presión justa para no dejar marca.
He descubierto que la confianza de los humanos crece mucho en los descuidos.
Anoche, mientras apagaba la luz, me pidió que no cambiara nunca... que era el hombre perfecto.
Sonreí en la oscuridad y escogí un par de calcetines distintos para ponérmelos mañana
.
Comentarios
Publicar un comentario